viernes, 2 de mayo de 2014

Homosexualidad: Historia de un adolescente



HOMOSEXUALIDAD: HISTORIA DE UN ADOLESCENTE

Había una vez un muchacho llamado Eduardo. Él tenía 16 años. Él se juntaba con muchos hombres y dudaba de su preferencia sexual:

Mi nombre es Eduardo, y tengo la costumbre de juntarme con puros niños, desde los 13 años me he dado cuenta que no me llama la atención estar en compañía de mujeres y por ello ahora he comenzado a dudar de mis preferencias sexuales. He llegado a tal grado de que algunas de mis compañeras han querido platicar conmigo y solo las ignoro.

Últimamente, he puesto mi atención en mi amigo Ángel , se me hace muy interesante el estar con él; pero siento que él me rechazará porque tiene novia.

Dadas las circunstancias, he pensado en contárselo a mis padres; pero no lo he hecho, ya que siento que se llevarían una mala impresión de mí.

Siento que en la escuela, Ángel ha comenzado a notar mi homosexualidad, y a pesar de ello no ha dejado de acercarse a mí. Por ello, he pensado en confesárselo, pero por temor a la burla de los demás sigo sin hacerlo.

Un buen día, llegando a la escuela, después de pensarlo mucho decidí contárselo en el receso. Ángel al escucharme, respondió sinceramente que él era igual pero tenía novia por el temor a la burla. Yo le pedí que terminará con ella y comenzáramos una relación sin miedo al rechazo, ya que siempre nos tendríamos el uno al otro.

Días después, decidí confesárselo a mis padres, los cuales me respondieron de una manera que yo no esperaba.

Ahora, sigo en mi relación con Ángel y afortunadamente no hemos tenido algún problema con terceras personas.



INTEGRANTES:
  • Moreno Prieto Magdalena Guadalupe
  • Muñoz Sosa Miguel Ángel
  • Reyna Andrade Estefani Arisbeth

viernes, 21 de marzo de 2014

El sida: Una enfermedad mortal



EL SIDA: UNA ENFERMEDAD MORTAL


El sida o Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida es una enfermedad que resulta de la infección por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). Es la expresión de una inmunosupresión que aumenta las probabilidades de que un portador de VIH desarrolle enfermedades causadas por infecciones que en otras enfermedades, no se manifiestan.


El sida y la infección del VIH son incurables y eventualmente causan la muerte. Existen tratamientos que han logrado aumentar la esperanza de vida de los portadores y al mismo tiempo reducen la probabilidad de que desarrollen enfermedades oportunistas. El organismo posee mecanismos de control de crecimiento celular dependiente de células CD4, la destrucción progresiva de estas células ocasionará que estos mecanismos no sean adecuadamente regulados, lo que origina en consecuencia la presencia de algunas neoplasias (cáncer) que no ocurrirían en personas «sanas». El VIH, además, es capaz de infectar células cerebrales, causando algunas afecciones neurológicas.

El sida empobrece a las familias, no solo por su alto costo en el tratamiento, sino porque los pacientes pueden estar incapacitados para trabajar o desarrollar su vida normal a causa de las enfermedades. Un número importante de niños (as) quedan desamparados a causa de la mortalidad derivada del sida. 
Habitualmente, en la naturaleza el ADN o ácido desoxirribonucleico es una fuente de material genético desde la que se producirá una copia simple de ARN, pero en el caso del VIH, éste logra invertir el sentido de la información, produciendo ADN a partir de su simple copia de ARN, operación que se denomina transcripción inversa, característica de los retrovirus. El virus inserta su información genética en el mecanismo de reproducción de la célula (núcleo celular), gracias a la acción de la transcriptasa reversa.

La infección primaria por VIH es llamada «seroconversión» y puede ser acompañada por una serie de síntomas inespecíficos, parecidos a los de una gripe, por ejemplo, fiebre, dolores musculares y articulares, dolor de garganta y ganglios linfáticos inflamados. En esta etapa el infectado es más transmisor que en cualquier otra etapa de la enfermedad, ya que la cantidad de virus en su organismo es la más alta que alcanzará. Esto se debe a que todavía no se desarrolla por completo la respuesta inmunológica del huésped. No todos los recién infectados con VIH padecen de estos síntomas y finalmente todos los individuos se vuelven asintomáticos.
Durante la etapa asintomática, cada día se producen varios miles de millones de virus VIH, lo cual se acompaña de una disminución de las células T CD4+. El virus no sólo se encuentra en la sangre, sino en todo el cuerpo, particularmente en los ganglios linfáticos, el cerebro y las secreciones genitales.
El tiempo que demora el diagnóstico de sida desde la infección inicial del virus VIH es variable. Algunos pacientes desarrollan algún síntoma de inmunosupresión muy pocos meses después de haber sido infectados, mientras que otros se mantienen asintomáticos hasta 20 años.
La razón por la que algunos pacientes no desarrollan la enfermedad y por que hay tanta variabilidad interpersonal en el avance de la enfermedad, todavía es objeto de estudio. El tiempo promedio entre la infección inicial y el desarrollo del sida varía entre ocho a diez años en ausencia de tratamiento.